Mi encuentro con los Tres Principios

En la mañana de mi cumpleaños en el 2016, me desperté con una sensación de frustración e insatisfacción. Aunque no estaba claro por qué me sentía así, algo dentro de mí me dijo que era hora de dejar el trabajo que había estado haciendo durante años. Era un muy buen trabajo en una empresa sólida y me encantaba la gente con la que trabajaba, pero sabía que tenía que hacer espacio para algo nuevo.

Después de varios meses de discutir internamente en mi cabeza el qué hacer, finalmente decidí dejar mi trabajo y dar un paso a lo desconocido. El el pasado había hecho un poco de trabajo de consultoría y pensé que sería una dirección natural para mí. También sabía que quería ayudar a otras personas y organizaciones de una manera que hiciera uso de mis fortalezas. Quería hacer algo diferente e interesante.

En un momento de meditación, me vi platicando con personas sobre la vida y negocios, también me vi hablándolo a grupos. De repente tuve la inspiración para explorar el coaching como una oportunidad para crecer y hacer algo divertido que podría venir con beneficios personales y profesionales para mi y los demás.

No sabía necesariamente qué hacer con la visión que tenía en ese momento, pero sabía que tenía que explorar lo que era el coaching. Investigué lo que era la profesión de coach y me di cuenta de los programas de entrenamiento para ser coach. Después de decirle a un amigo en el trabajo sobre mi nuevo interés en el coaching, me recomendó hablar con su coach personal. La coach de mi amigo amablemente me compartió su experiencia en su propia transición de trabajar en los medios de comunicación a la profesión de coaching de vida.

Me inscribí en el mismo programa de entrenamiento para coaches que ella tomó, el cual comenzaría justo en el momento en que estaría terminando mi empleo. El timing no podría ser mejor.

Tres meses después de comenzar el entrenamiento, decidí ver qué otros coaches y entrenadores profesionales y encontraron a Michael Neill y su libro Supercoach. En este libro cita a Serge Kahili King, y lo reconoce como uno de sus primeros mentores. Había leído muchos de los libros de Serge Kahili King e incluso había entrenado en línea sobre Huna, que me encantó. Esta conexión entre Michael y Serge realmente despertó mi interés en Michael y sus trabajo.

Dos o tres semanas después de mi exploración de uno de los libros de Michael, pregunté sobre su programa de entrenamiento de seis meses, Supercoach Academy. Primero probé su curso en línea y me fascinó. Consumí todo el contenido en un día completo o dos. Eso fue suficiente para saber que su programa de entrenamiento inmersivo completo era lo que quería hacer, a pesar de que todavía estaba estudiando en el otro programa al que ya me había inscrito.

Mi primera semana de entrenamiento intensivo en SCA fue mi introducción inmersiva en los Tres Principios. Cuando comenzó el curso, todo me sonaba familiar y mi mente estaba comparando el contenido con todo lo que había leído y aprendido antes en mis aventuras en enseñanzas sobre espiritualidad, psicología y desarrollo personal. La mente ocupada con la que vine comenzó a despejarse a medida que avanzaba la semana, permitiendo que el mensaje que compartía Michael estaba empezaba a integrarse en mi.

A lo largo de la capacitación nos reuníamos en grupos reducidos para compartir nuestra impresión de lo que Michael estaba presentando. Mientras participaba en algunos de estos intercambios, noté que la tensión en mis hombros se acumulaba cada vez que escuchaba una opinión que estaba en conflicto con la mía, un sentimiento que me era muy familiar. Siempre que estaba en una reunión de trabajo donde sentía que mis opiniones no estaban siendo validadas esta tensión se hacía presente.

Mi primera revelación vino alrededor de la mitad de la primera semana intensiva. Una vez más, se nos pidió dividir en grupos para discutir. A medida que la sensación de tensión en mis hombros apareció de nuevo, el nuevo conocimiento de que yo estaba sintiendo mi pensamiento se hizo presente. En ese mismo instante, sentí como si una luz se hubiera encendido encima de mi cabeza y me di cuenta de lo que era tan obvio, pero no sabía de dónde provenía - estaba sintiendo tensión por la idea de "tenía que tener la razón! " Inmediatamente la tensión en mis hombros desapareció y una sensación de paz y amor comenzó a permearme. Pude superar mi pensamiento limitado y libremente disfruté de la conversación y la gente con una mente clara, llena de espacio para escuchar.

Esta poderosa intuición me hizo flotar por el resto del intensivo. La profunda simplicidad de los Tres Principios me había impactado de una manera enorme. Lo que comenzó como una interesante exploración intelectual se había convertido en una experiencia de la naturaleza interna del pensamiento que creaba mi experiencia. En el pasado, habría atribuido mi incomodidad a los puntos de vista conflictivos que venían de otros. Ahora sabía lo que había experimentado en el pasado como tensión era causado por mis pensamientos de conflicto que venía de mi ego que quería "estar en lo correcto".

Tuve mi primera probada de sabiduría interior. Lo que comprendí fue tan simple, pero profundo. Es incluso curioso reflexionar y ver que venia cargando el pensamiento que me hacia experimentar conflicto donde no existía.

Fernando Perez