La guerra de los mundos (en nuestra cabeza)

La radio es un medio tan poderoso. Su principal atributo es su capacidad para entretenernos a través de nuestro propio uso de la imaginación. Hace unos días, al reflexionar sobre cómo los grandes creativos radiofónicos hacen uso de la mente como el componente mágico de cualquier buen programa de audio (o cualquier historia) para darle vida, pensé en cómo nuestras vidas también se ven afectadas por la historias que tan creativamente generamos a través de nuestro uso del pensamiento.

En mis clases de radiodifusión, hace unos 20 años, me presentaron la transmisión histórica de un drama radial llamado La guerra de los mundos. El programa fue una adaptación de una novela dirigida y narrada por Orson Welles que se emitió en 1938 por la red de radio Columbia Broadcasting System. El programa emitió una serie de boletines noticiosos sobre una invasión alienígena interrumpiendo lo que sonaba como programación regular. La producción fue tan realista que el programa supuestamente causó pánico masivo y luego un escándalo generalizado expresado en los medios de comunicación.

Una versión en español emitida en Ecuador más de una década después tuvo efectos similares, pero más devastadores. La policía y los bomberos salieron corriendo de Quito para abordar a la supuesta fuerza invasora alienígena. Después de que se revelara que la emisión era ficción, el pánico se transformó en un motín. El motín resultó en al menos siete muertes, incluyendo las de la novia y sobrino del productor.

Nuestros pensamientos crean nuestra realidad

Sin la necesidad de un drama de radio tocando de fondo, nuestra corriente constante de pensamientos está interpretando continuamente lo que nuestros sentidos nos informan sobre el mundo allá afuera y crea nuestra emisión en vivo, local y muy personal de la realidad.

Cuando confundimos nuestros pensamientos como reales, al igual que los oyentes que creyeron que la invasión marciana transmitida a través de la radio en La guerra de los mundos fue un evento real, no "disfrutaremos" del espectáculo y no podemos evitar quedar atrapados en el drama. Si creemos nuestros pensamientos de drama y angustia sufrimos.

Cuando no confundimos nuestros pensamientos como reales y entendemos que nuestra realidad es causada por sentir nuestros pensamientos en el momento, simplemente podemos relajarnos, ser atrapados por la historia cuando sucede, darnos cuenta de que son sólo nuestros pensamientos, y disfrutar del espectáculo.

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Fernando Perez